Niña.
¿Qué me han hecho tus ojos?
¿Qué me ha hecho tu boca?
¿Qué me ha hecho tu risa?
Niña de mi vida ¿Qué extraña influencia ejerces sobre mí,
que irremediablemente me dominas?
¿Cuál podrá ser la magia, el hechizo con el
cual tú me has embrujado? ¿que me tienes como todo alentejado?
Y es que, ni yo mismo sé bien que podrá ser.
¿A caso será el brillo de tus ojos?
¿Serán tal vez las suaves y delicadas manos?
¿Será a caso el calor de tu piel?
¿La perfecta armonía que hace tu cabello al acariciarlo el aire?
¿Será probablemente el aroma de tu perfume?
¿O el paso firme de tu andar?
Niña de mi vida
¿Será acaso la suma total de aquello que me hace verte y sentirte tan radiante,
tan excepcional y enloquecedoramente sensual?
Tan bella.
Tan mujer.
Tan femenina.
¿Será tal vez que cuando vamos por la calle
tomados de la mano sin pedirnos mayor explicación, con ternura
nos besamos, será eso lo que me hace estar de ti perdidamente enamorado?
O es el orden de todos aquellos factores que no alteran
el producto de mi corazón los que dan como resultado decirte, mujer, cuánto te amo.
Decirte que riges todos mis sueños y alimentas mis ilusiones,
que haces emerger todas mis pasiones e iluminas también mis esperanzas.
Y es que, probablemente, muy probablemente
todo esto que hoy te estoy diciendo no debería decirlo,
Niña de mi vida.
Tal vez no sea lo más adecuado.
Ni lo más prudente.
Ni lo más correcto.
Tal vez no tenga yo ningún derecho de confesarte todo esto que hoy estoy sintiendo,
niña de mi vida.
No quisiera que lo malinterpretaras.
Pero, ¿sabes?, de momento es el único argumento, el único recurso
que me queda.
Quisiera poder decirte finalmente, niña de mi vida, que todo mi corazón es tuyo,
y que haré hasta lo imposible para que te enamores de mí,
con la plena conciencia y aceptación de liberarte de mi presencia en
cualquier momento si lo nuestro no llegase a funcionar.
Bastará que tú lo pidas.
Lo único que de momento te pido, mujer de mi vida,es que me dejes amarte toda entera y entregarte este corazón que tengo solamente para ti.
Te amo, niña mía.
Perdóname que te lo diga…
Es necesario expresar todo esto que aqui tengo guardado.
J.L.P.
¿Qué me ha hecho tu boca?
¿Qué me ha hecho tu risa?
Niña de mi vida ¿Qué extraña influencia ejerces sobre mí,
que irremediablemente me dominas?
¿Cuál podrá ser la magia, el hechizo con el
cual tú me has embrujado? ¿que me tienes como todo alentejado?
Y es que, ni yo mismo sé bien que podrá ser.
¿A caso será el brillo de tus ojos?
¿Serán tal vez las suaves y delicadas manos?
¿Será a caso el calor de tu piel?
¿La perfecta armonía que hace tu cabello al acariciarlo el aire?
¿Será probablemente el aroma de tu perfume?
¿O el paso firme de tu andar?
Niña de mi vida
¿Será acaso la suma total de aquello que me hace verte y sentirte tan radiante,
tan excepcional y enloquecedoramente sensual?
Tan bella.
Tan mujer.
Tan femenina.
¿Será tal vez que cuando vamos por la calle
tomados de la mano sin pedirnos mayor explicación, con ternura
nos besamos, será eso lo que me hace estar de ti perdidamente enamorado?
O es el orden de todos aquellos factores que no alteran
el producto de mi corazón los que dan como resultado decirte, mujer, cuánto te amo.
Decirte que riges todos mis sueños y alimentas mis ilusiones,
que haces emerger todas mis pasiones e iluminas también mis esperanzas.
Y es que, probablemente, muy probablemente
todo esto que hoy te estoy diciendo no debería decirlo,
Niña de mi vida.
Tal vez no sea lo más adecuado.
Ni lo más prudente.
Ni lo más correcto.
Tal vez no tenga yo ningún derecho de confesarte todo esto que hoy estoy sintiendo,
niña de mi vida.
No quisiera que lo malinterpretaras.
Pero, ¿sabes?, de momento es el único argumento, el único recurso
que me queda.
Quisiera poder decirte finalmente, niña de mi vida, que todo mi corazón es tuyo,
y que haré hasta lo imposible para que te enamores de mí,
con la plena conciencia y aceptación de liberarte de mi presencia en
cualquier momento si lo nuestro no llegase a funcionar.
Bastará que tú lo pidas.
Lo único que de momento te pido, mujer de mi vida,es que me dejes amarte toda entera y entregarte este corazón que tengo solamente para ti.
Te amo, niña mía.
Perdóname que te lo diga…
Es necesario expresar todo esto que aqui tengo guardado.
J.L.P.
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1 Comentarios:
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